martes, 28 de septiembre de 2010

Miedo

Eres bruto y asesino. Eres el mal de todos los siglos, me corroes la cabeza. Me necesitas y eso a mi me quema.
Atraviesas los espejos. Soy el cuerpo de tu deseo. Tu mirada me hace fría, soy la esclava de tu mentira como todo lo que dije algún día. Mentira. Si me entrego a ti, dime ¿qué haría?
¿Qué haría? Y si me ciega la lluvia, ¡ayúdame! que no me atrape con su red. Que no me diga qué tengo que hacer. Que no le escuche...
Eres saliva envenenada, la risa oxidada. La mantis abandonada. Eres estúpida conciencia como la falsa apariencia. Mentira y me cuentas falsos cuentos. Mentira. Mentira..
Y si su grito me aturde ayúdame, que no me haga enloquecer, que no me diga qué tengo que hacer... Que no le escuche.
Puede ser que esta vez no te escuche y aun así quede en mi el color esta noche...



ESCUCHA LO QUE NO TE DIGO.
“Decir lo que sentimos, sentir lo que decimos, concordar las palabras con la mente”
Séneca

Tenía meses que no sentía un dolor tan fuerte y estremecedor como el que en estos momentos me hace revolcarme... Dolor que yo misma me he provocado.Sienta bien pensar en el pasado cuando el futuro da miedo.

"No te dejes engañar por mí. No permitas que te engañen mis apariencias.
Porque no son más que una máscara, quizá mil máscaras que temo quitarme, aunque ninguna me representa.
Doy la impresión de estar seguro, de que todo va viento en popa, tanto dentro como fuera, de que soy la confianza personificada, de que la calma es mi segunda naturaleza, de que controlo la situación y de que NO TENGO NECESIDAD DE NADIE.
Pero no me creas, te lo ruego. Por debajo, escondido, está mi verdadero yo
sumido en la confusión, el miedo y la soledad. Pero lo escondo. No quiero que nadie lo sepa. Me aterra pensar que pueda saberse. (…)
Me da miedo que tu mirada no venga acompañada de la aceptación y del amor.
Quizá temo lo que puedas pensar, que puedas cambiar de opinión sobre mí, que te burles de mí y que tu sonrisa me fulmine.
En el fondo, lo que temo es no valer nada, y que tú te des cuenta y me rechaces.
Por eso sigo con mi juego de pretensiones desesperadas, con una apariencia externa de seguridad y con un niño tembloroso por dentro.
Despliego mi desfile de máscaras y dejo que mi vida se convierta en una ficción.
Te cuento todo lo que no importa nada, y nada de lo que de verdad importa, de lo que me consume por dentro.
Por eso, cuando reconozcas esta rutina, no te dejes engañar por mis palabras:
escucha bien lo que no te digo, lo que querría decir, lo que necesito decir, pero no consigo decir.
No me agrada esconderme, te lo aseguro, me encantaría ser espontáneo, sincero y genuino, pero tendrás que ayudarme. Por favor, tiéndeme tu mano, aún cuando parezca que eso es lo último que deseo.
Tú puedes sacar a la luz mi vitalidad, cada vez que te muestras amable, atenta y diligente, cada vez que tratas de comprenderme, cada vez que me aceptas tal y a pesar de lo que soy. Porque me quieres, mi corazón palpita y renace.
Quiero que sepas lo importante que eres para mí y el poder que tienes, si quieres,
de sacar a la luz la persona que yo soy.
Escúchame, te lo ruego. ¡No me ignores! ¡No pases de largo, por favor!
A veces parece que, cuanto más te acercas, tanto más me revelo contra tu presencia.
Es irracional, pero es así: combato aquello de lo que tengo necesidad.
Pero el amor que habita en ti, es más fuerte que toda resistencia, y ahí reside mi esperanza, mi verdadera esperanza.
Ayúdame a derribar las barreras con tus manos firmes, pero a la vez delicadas.

"Quisiera poder llorar aunque fuera una vez más pero hay algo que muere dentro y hoy voy a desintegrar mi cuerpo para llegar a ti. He pasado noches sin dormir, mis ojos se van al cielo.. Pero necesito tomar aliento y fuerza para aguantar, para permitirme ir hasta el fin.
Déjame desintegrarme aquí.. para pedirle al tiempo que me deje vivir aquí mil años junto a ti, hasta morir."

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